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¡Ser mejor que el resto del mundo no es una etiqueta que se deba ganar!

No podemos vivir el atardecer de la vida con el mismo programa, pues lo que en la mañana era mucho, en el atardecer será poco y lo que en la mañana era verdadero en la tarde será falso.

Wayne Dayer

Cuando te das cuenta que el tiempo transcurre y las vivencias del presente se vuelven experiencias que generan aprendizajes y nada más, es el momento de vivir en el presente consciente.

Por mucho tiempo de mi vida me dedique hacer listas de lo que tenía que hacer para satisfacer a los demás, con el objetivo de ganarme la etiqueta de la mejor persona, pero sobre todo ganarme el reconocimiento de mis padres. La lista crecía conforme me iba adentrando a las actividades y entorno que la vida me presentaba, la escuela, el trabajo, la sociedad, etcétera. Cuando creía que había ganado ese reconocimiento y etiqueta, la vida me presentaba nuevas experiencias que me hacían sentir que me faltaba un camino largo por recorrer, “nunca era suficiente”. ¿Te ha pasado?

Cuando buscas más y más actividades para llegar a obtener el reconocimiento de los demás, creando expectativas tan altas e inalcanzables, puedes correr el riego de ver cómo pasa la vida, como se acaba el tiempo intentando todo y logrando solamente un cansancio y desgaste emocional.

El cansancio y desgaste emocional por alcanzar las metas impuestas por la sociedad no debe ser la prioridad, ni mucho menos deben ser parte de la vida, tarde o temprano se convierte en una falsedad.

Pero la vida siempre te da la oportunidad de encontrar el sentido, y nada está perdido. Le escuche decir a Wayne Dayer: “El sentido de la vida es regresar a esos nueve meses desde la concepción hasta el momento presente del nacimiento, dejarte llevar por ello en vez de intentar controlarlo todo”.

Así que es momento de tomar decisiones que nos lleven a generar momentos desde el “ser” la verdadera esencia, inspirada en el deseo del alma, que nos llevará a encontrar el sentido real, de lo que sí podemos lograr sin expectativas o competencias.

Para lograr lo anterior, debes confiar en ti, en tu sabiduría interna ella no se equivoca, saber quién eres, que quieres. Muchas veces lo has experimentado y le llamaste milagro.

¡Ser mejor que el resto del mundo no es una etiqueta que se deba ganar!

No se necesita competir con nadie para reconocer que ya eres “Eres perfecta (o) así como eres”.

Todos tenemos un propósito en la vida y es individual.

Si quieres liberarte y encontrar tu sentido, te invito a responder las siguientes preguntas:

¿A quién o a qué estás intentando controlar?

¿Qué te apasiona?

¿A quién le darías gusto si lograr tus objetivos?