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Mis padres también tienen heridas del pasado.

Cuando te das cuenta que los padres también tienen su propia historia, sus heridas emocionales no sanadas y sus propios traumas vividos en la infancia, es verlos desde los ojos del corazón encontrando en ellos  su verdadera esencia para abrir las puertas de la gratitud y la compasión.

Ser compasivo con los padres nos permite contar una historia diferente y darnos cuenta que también hubo una infancia con momentos llenos de alegría  y felicidad, que no todo fue malo, seguramente si hubo una palabra o un gesto de amor y atención.

Los padres solo actuaron desde los recursos que en ese momento tenían y conocían.

Gracias a esas experiencias vividas ahora te encuentras viviendo esta experiencia, siendo quien quieres ser.  

Dejar de culpar a los padres, puede ayudar a liberar esas cadenas que no te permiten disfrutar del presente, es madurar, es romper el vínculo emocional lleno de cargas negativas con tus padres y comenzar a vivir tu propia vida.

Para poder crear tu propia historia es importante voltear a ver a tus padres, ahí también existe información valiosa para trascender en amor y gratitud.

Sanar a uno mismo es ocuparse y hacerse responsable de tus propias acciones, palabras pero sobre todo de dejar que las acciones y palabras de los demás toquen heridas que con el tiempo no has decido curar.  

Poner tu atención en el sufrimiento no te permitirá moverte del dolor, y tardara en sanar la herida.

Ahora te invito a tomar la pluma y tu libreta para que puedas darte la oportunidad de escribir una historia diferente y lograr reescribir tu historia.

Una dinámica que podría ayudarte a limpiar tu maleta de esos recuerdos es:

Escribe la historia de tu infancia resaltando las cosas que si te gustaron y disfrutaste.

Escríbela como si fuera la historia de otra persona.

Cierra la historia con un final feliz.

Haz una cita contigo para tomarte la bebida de tu preferencia (que no contenga alcohol) y lee la carta.