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Mi personalidad me acompañará hasta la eternidad.

¡Somos lo que somos!  Ojalá yo pudiera decir que una vez que la carcasa del cuerpo muere dejamos atrás todas nuestras cargas y dificultades terrenales, pero eso no sucede. No cambiamos nuestra personalidad no perdemos lo recuerdos de nuestro viaje por la tierra cuando realizamos el trayecto hacia el más allá. Todo está grabado en nuestra alma y en nuestro espíritu. (Kristy Robinett, La maravillosa vida después de la muerte. 2017)

Y entonces esto me lleva a reflexionar, pero sobre todo a tener más conciencia de mis pensamientos, emociones, palabras y acciones, ¿Te imaginas vivir en el más allá con la misma personalidad que tienes en estos momentos?, enojado, apático, buscando conflicto o buscando el negrito en el arroz, resentido con todo y con todos. Si ya te imaginaste cargar con esta misma personalidad en el más allá… ¡no creo que pueda ser una experiencia agradable!

Una vez me pregunte ¿Existirá el infierno? Y mi repuesta es que sí, cuando mi experiencia de vida la llevo al enojo, coraje, culpa, miedo extremo, odio, cuando me la paso en un estado de insatisfacción total, esto para mí es vivir en el infierno, y mi cuerpo lo manifiesta con mis estados de ánimo que me llevan a vivir sin disfrutar ni a poder gozar de mi presente y mucho menos visualizar un futuro abundante en amor, tranquilidad y gozo.

Vivir en el sufrimiento constante es un infierno, en lo personal es una muerte silenciosa, por eso sería muy útil saber identificar en qué estado te encuentras viviendo y darte el permiso de comenzar a generar acciones que te permitan toman decisiones que cambien tu destino.

Sería maravilloso estar en paz con uno mismo, sin deberle nada a la vida, pero sobre todo soltar esos patrones de conducta que no permiten encontrar la pasión de vivir.

Crear un destino nuevo es una responsabilidad individual, y dependerá de arriesgarte a elegir esos cambios, que son necesarios. Sería bueno retomar esos proyectos que se quedaron guardados en un cajón, o moverte de ese espacio dónde solo se respira enojo, tristeza y frustración.

Se nos fue otorgado un poder maravilloso que es elegir (libre albedrio), para tomar nuestras propias decisiones, y así generar nuevas experiencia de vida que nos permita disfruta del paraíso lo mejor posible.

El destino es una elección, y hay muchos senderos que pueden tomarse. Esto no significa que todas las elecciones malas tengan malos resultados (o la pérdida de la vida), pero la forma en que manejes tus elecciones y tus reacciones, marca un precedente para tu futuro, aquí y en el más allá. (Kristy Robinett, La maravillosa vida después de la muerte. 2017)

Te compartiré alguna técnicas que pueden ayudarte a re direccionar tu andar para llegar a un destino diferente, si es que en estos momentos no te sientes cómoda (o) en el lugar donde te encuentras hoy. Recuerda que lo que no queremos es vivir en el más allá con la misma personalidad que estamos viviendo hoy, en el más allá.  

Te invito a sentarte por un momento procurando que sea en lugar tranquilo, y hazte las siguientes preguntas evita emitir juicios:

¿Guardo algún rencor hacia mi o hacia otras personas?

¿Qué castigo me he impuesto?

¿Cuántas decisiones he tomado basándome en mis emociones?

Cuando termines que contestarlas, puedes acercarte a un espejo y pídete perdón por las huellas de dolor que han dejado en ti, vuelve a confiar en ti, háblale a ese ser que ves frente al espejo y recuérdale lo maravilloso que es, y dale las gracias por esta nueva oportunidad que se están dando para generar un futuro diferente.

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